El arte Antiguo de México también es conocido como Arte Prehispánico en Mesoamérica y corresponde a las manifestaciones artísticas producidas por las culturas que habitaron Mesoamérica desde el periodo conocido como Preclásico hasta la llegada de los la conquista de la corona española producida en 1521.
Antes de hablar propiamente del arte antiguo de México, es importante aclarar dos aspectos. En primer lugar lo referente al término Mesoamérica y en segundo lugar, la cuestión de la periodificación de la historia para este tema.
En 1943 el antropólogo alemán Paul Kircchoff dio el nombre de Mesoamérica a una amplia región geográfica que en tiempos prehistóricos abarcaba desde el estado de Sinaloa y los ríos Lerma y Pánuco al norte, hasta el territorio de la actual Costa Rica.
Kircchoff detectó la presencia de numerosos rasgos culturales -materiales y no materiales- semejantes, en el área que denominó Mesoamérica. Estos rasgos culturales son llamados Patrón Cultural Mesoamericano. El área geográfica en donde no se han encontrado elementos del Patrón Cultural recibe el nombre de Aridoamérica.
Mesoamérica se divide en cinco áreas culturales dependiendo de los sistemas ecológicos donde se asentaron las distintas culturales en cada región. a) Culturas del Sureste mexicano- Cultura maya
b) Culturas del Golfo de México- Culturas Olmeca, Huasteca y Totonaca.
c) Culturas del Altiplano Central- Culturas teotihuacana, tolteca y azteca.
d) Culturas de Oaxaca- Culturas zapoteca y mixteca.
e) Culturas de Occidente- Culturas de Colima, Nayarit, Jalisco y Guerrero.
Para facilitar el estudio de la Historia del México Antiguo se han establecido periodos o etapas que comienzan desde la Prehistoria a la cual se le denomina Horizonte Lítico y terminan en el periodo conocido como Postclásico tardío.
Horizonte Lítico 30,000 a.C.- 5,000 a.C.
Horizonte Protoneolítico 5,000 a.C.- 2,500 a.C.
Preclásico o Formativo
Inferior 2,500 a.C. - 1,300 a.C.
Medio 1,300 a.C. - 800 a.C.
Superior 800 a.C. - 200 a.C.
Protoclásico 200 a.C. - 200 d.C.
Clásico temprano 200 d.C. - 500 d.C.
Clásico tardío 500 d.C. - 900 d.C.
Postclásico temprano 900 d.C. - 1,200 d.C.
Postclásico 1,200 d.C. - 1,521 d.C.
El Horizonte Lítico se caracteriza por la vida nómada de los grupos humanos que se dedicaban a la caza, pesca y recolección de frutos. Durante esta etapa en algunas regiones se produjeron pinturas rupestres realizadas en el interior de las cuevas o en los abrigos rocosos, como los petroglifos que se pueden apreciar en algunos sitios de Nuevo León y Coahuila. Una importante muestra de arte rupestre también se ha encontrado en Baja California Norte.
El Horizonte protoneolítico es la etapa de transición entre el nomadismo y la sedentarización, donde el ser humano se dedicaba todavía a la caza, pesca y recolección de frutos, pero se da inicio, poco a poco, al cultivo del maíz o teosintle y otras plantas.
Al inicio del periodo Formativo empiezan a aparecer los principales patrones culturales y las diferencia con Aridoamérica; el hombre de vuelve sedentario y surgen los primeros centros urbanos; se inicia la tradición ceramista con semejanza a la del norte de Sudamérica y aparece el pensamiento mágico religioso.
Es en este contexto en donde surge la primera civilización de Mesoamérica: los olmecas
Los Olmecas.
Los antiguos habitantes de la costa del Golfo de México son tradicionalmente aceptados como el más antiguo de los pueblos mesoamericanos. Los olmecas toman su nombre de Olman, "la tierra del hule", y ya en el siglo V-VI a.C. habían desarrollado una civilización extremadamente evolucionada que había alcanzado su apogeo. La cultura olmeca puede ser considerada la "madre" de todas las demás grandes civilizaciones del México Antiguo: en ella se desarrollaron las principales innovaciones técnicas, artísticas y sociales mesoamericanas, desde la escritura glíptica a la práctica de los sacrificios humanos, desde la edificación de plataformas piramidales al empleo del calendario ritual.
Poco nos ha quedado de esta civilización; si embargo, se pueden reconocer algunas características típicas del arte olmeca en las cabezas monolíticas colosales, que al parecer representaban jefes militares o religiosos, o en las estatuillas de jadeíta plasmando hombres y niños deformes (baby face ), a los que probablemente se les atribuía un significado esotérico o relacionado con el culto del jaguar, representado frecuentemente no sólo de manera naturalista, sino también mediante la expresión y los rasgos felinos de algunos rostros humanos. En la arquitectura sobresale el centro ceremonial de La Venta en el estado de Tabasco.
En el periodo clásico surgen las grandes ciudades-estado, grandes centros administrativos y al mismo tiempo sedes oficiales de culto religioso de las grandes civilizaciones teocráticas. En una localidad del altiplano Central, al norte de la actual Cd. de México se alzaba Teotihuacán, literalmente "lugar donde los hombres se hacen dioses", y de este centro religioso toma su nombre una civilización que más tarde se difundió por toda América Central: los teotihuacanos. Teotihuacán se extendía en el periodo de mayor desarrollo (250-650 d.C.) sobre una superficie de 22 km2, y estaba constituida por un núcleo de templos, llamada la Ciudadela, un anillo de residencias de la élite sacerdotal y una inmensa periferia urbana edificada con piedra y arcilla. Las grandes pirámides del Sol y de la Luna se alzaban en la majestuosa avenida o calzada de los Muertos. Compuesta por cinco plataformas escalonadas superpuestas y con escalinatas fuertemente inclinadas, la pirámide del Sol culminaba en una plataforma de 63 metros de altura. La Pirámide de la Luna esta ubicada en el extremo norte de la Calzada de los Muertos. El centro del conjunto arquitectónico de la Ciudadela, formado por una secuencia de terrazas sobre las que se levantan más de quince pirámides pequeñas, alberga el Templo de Quetzalcoatl, en el cual se hallan, en los tableros, figuras de Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada alternando con mascarones de Tlaloc el dios del agua.
Paralelamente a este gran arte escultórico en piedra, generalmente inserto en la estructura arquitectónica, se desarrollaron obras escultóricas independientes como la escultura de Tlaloc que se encuentra en la entrada del Museo de Antropología de la Cd. de México o la escultura de la diosa Chalchutlicue en el mismo museo. Además de la producción escultórica y arquitectónica ya mencionada, también existen importantes muestras de pintura mural como las localizadas en el Palacio del Pájaro-mariposa (quetzalpapalotl) .
En el valle de Oaxaca, al sur de México, los zapotecas habían desarrollado su civilización desde el periodo Preclásico o Formativo. El conjunto monumental de Monte Albán, contemporáneo de Teotihuacán, era una ciudad sagrada ya que no tenía murallas defensivas ni habitaciones. Las habitaciones han sacado a la luz recipiente y figurillas de barro, seres antropomórficos esculpidos en placas de piedra denominados danzantes y urnas coronadas con figuras humanas o adornadas con máscaras.
Hacia el siglo X d.C. la cultura zapoteca vivió una repentina y rápida decadencia debido a las invasiones del pueblo mixteca que, proveniente del México occidental, llegó a ocupar la ciudad sagrada, modificando en poco tiempo, tanto su estructura social como la artística e influenciando profundamente todos los aspectos de la cultura zapoteca. Casi contemporánea de estas civilizaciones mesoamericanas floreció también la cultura de ElTajín (siglos VI-XII d.C.) , desarrollada por los totonacas, habitantes de la fértil llanura de Totonacapán, la "tierra donde abunda el alimento".
A mediados del siglo VII d.C., hordas de pueblos nómadas llegados de los desiertos de México invadieron desde el norte las tierras del Altiplano central, determinando la gradual desaparición de las grandes civilizaciones del periodo clásico. Los toltecas fundaron hacia el año 980 la ciudad de Tollan, la actual Tula en el estado de Hidalgo, cuyas grandiosas ruinas representan a una nueva civilización nacida de la mezcla de valores culturales locales con nuevos valores. Estos pueblos guerreros estaban dirigidos por una clase militarista que sustituyó rápidamente a la sacerdotal, imponiendo una nueva visión del mundo. La expresión artística también resulto influenciada por este cambio, la consecuencia fue un arte más sobrio y más severo. Un ejemplo ilustrativo de este cambio en el arte los constituyen los tzompantli o altar de cráneos realizado en piedra, o las cariátides o columnas en forma de guerreros, con funciones de soporte arquitectónico. Estos colosos que llevan sobre el pecho una mariposa estilizada, símbolo del planeta Venus, formaban parte integral del Templo de Quetzalcoatl en sus atributos de Estrella de la mañana (Tlahuizcalpantecutli).
Pero nuevas y sucesivas invasiones de grupos del norte de México, debían a su vez, modificar todavía más el panorama de las culturas mesoamericanas. Durante el siglo XII d.C. llegó al Valle de México en la zona del Lago de Texcoco un nuevo grupo proveniente del norte de Mesoamérica y relacionado con la misma raíz nahuatl que los toltecas y las chichimecas. Originarios de la mítica Aztlán, la "Tierra de las garzas", los aztecas o mexicas, un pueblo de rígida organización militar, fundaron no antes de 1370 la más majestuosa ciudad del México antiguo: Tenochtitlán, en la actual ciudad de México.
Confiando en la protección de dioses antiquísimos como Huitzilopochtli, dios del fuego, o Camaxtli dios de la guerra, eran guiados por un uetlatoani , jefe que tenía la tarea de gobernar a su pueblo y promover las "guerras floridas", verdaderas campañas destinadas a capturar prisioneros para sacrificarlos al Huitzilopochtli el dios Sol, que extraía de la sangre humana la fuerza necesaria para continuar su viaje día con día, e infundir su luz a los seres humanos.
Sin embargo, imponiendo a los pueblos subyugados sus creencias religiosas y sus rituales, los aztecas absorbieron mucho de la cultura artística tolteca, desarrollándola sistemáticamente durante toda la existencia del imperio mexica, hasta el momento en que fue vencido por los españoles unos siglos después, en 1521. Si bien muchos templos de la antigua Tenochtitlán fueron destruidos por los invasores europeos, quedan aún las famosas pirámides que los sostenían, como son las ruinas del Templo Mayor, los campos del juego de pelota, así como algunos altares y el tzompantli o muro de cráneos humanos. Se diría que toda la vida de los aztecas estaba determinada por el culto a los dioses, y así también las manifestaciones artísticas de hallaban consagradas a su glorificación.
La vida de los aztecas debía ser espartana y austera, e igual era la escultura, sobria y vigorosa, con las urnas de basalto y los recipientes tallados con la misma roca volcánica para contener los corazones de las víctimas sacrificadas, los cuauhxicalli : Sus decoraciones en relieve tienen la peculiaridad formal de tender a representar simultáneamente todos los planos de la composición, contemplando la escena desde varios puntos de vista al mismo tiempo.
Si los aztecas habían adoptado - entre otras cosas- el arte tolteca de combinar las plumas formando mosaicos, la contribución mixteca, sin embargo, sigue siendo la de mayor importancia para el desarrollo del arte mexica. La obras de influencia mixteca son trabajos de orfebrería, mosaicos de turquesas y collares de oro.
Más al sur de Mesoamérica, en un extenso territorio comprendido entre la península de Yucatán y Honduras, vivían ya desde le siglo III d.C. los mayas. Este pueblo tenía la cultura indudablemente más compleja y original de todas las que se desarrollaron en el antiguo México. Su sociedad se organizaba en una serie de ciudades-estado; las más importantes fueron Uxmal, Kabah y Labna en la península de Yucatán; Palenque, y Bonampak en Chiapas; Rió Bec en la región de Campeche, así como Tikal, Copán y Quiriguá en Centroamérica. Estos centros profundamente influenciados por cultura olmeca y de Teotihuacán, contienen todos, edificios y espacios caracterizados por una misma función básica de ciudad ceremonial, con templos enormes levantados sobre pirámides, recintos para el juego de pelota, patios y locales para los sacerdotes y amplias explanadas donde se celebraban ritos colectivos. La arquitectura maya desarrolla dos estructuras fundamentales: una de base rectangular, construida sobre una base escalonada, destinada a residencia principesca; la otra de cuerpo cúbico levantada sobre plataformas piramidales provista de escalinatas de pronunciadas pendientes, dedicada al culto de los principales dioses. Mientras el Templo del Sol de Palenque, con espacios cubiertos con falsas bóvedas, es la pirámide mejor conservada del periodo clásico, el Templo de las Inscripciones que se encuentra en la misma ciudad, es uno de los pocos ejemplos de pirámide funeraria de toda Mesoamérica. Mandada construir para su uso exclusivo por el rey Pacal, contenía además del sarcófago, un rico ajuar de preciosos objetos de jade.
También en Palenque se desarrolló el arte de modelar el estuco, preferentemente pintado con rojo y azul, que se usaba para decorar las columnas de los palacios y las criptas de los templos. Siempre como ornamento de la arquitectura se tallaban además relieves escultóricos en los cuales se repetía la figura humana de manera naturalista.
En la ciudad de Bonampak se han hallado frescos policromos que describen danzas, sacrificios y aspectos de la vida cortesana, con trazos tan espontáneos y de una tal riqueza de detalles que hacen de estas pinturas una obra excepcional en toda Mesoamérica.
El altísimo nivel cultural alcanzado por los mayas quedó de manifiesto en su escritura jeroglífica y la invención de una numeración vigesimal y dos calendarios: uno ritual de 260 días y uno solar de 365 días. Cada 52 años los dos calendarios coincidían, señalando así el inicio de un ciclo histórico.
La invasión de nuevos grupos étnicos, que se repitió en varias ocasiones entre los siglos IX y X d.C., puso fin al apogeo artístico y cultural de los mayas, que ya se debatían en graves problemas internos debido a un incontenible aumento demográfico y a un creciente descontento de las clases bajas de la población, explotadas por la poderosa clase sacerdotal.
Tras un reinado intermedio de la dinastía Itzá y de grupos toltecas provenientes del Altiplano Central, que entre el 1000 y el 1200 d.C. produjo obras grandiosas como el Templo de los Guerreros dedicado al Quetzalcoatl, el Patio de las mil columnas, la Pirámide de Kukulcán y el Caracol, en la ciudad de Chichén-Itzá, los Cocom intentaron revivir el antiguo esplendor del periodo clásico. Sin embargo no lograron alcanzar la grandiosidad mostrada en ese periodo que les antecedió.
La decadencia de los mayas perduró hasta el desembarco de los españoles, culminando con la destrucción de Mayapán por los habitantes de Uxal a mediados del siglo XVI.
Ir al Índice
Ir a Unidad II
El arte Antiguo de México también es conocido como Arte Prehispánico en Mesoamérica y corresponde a las manifestaciones artísticas producidas por las culturas que habitaron Mesoamérica desde el periodo conocido como Preclásico hasta la llegada de los la conquista de la corona española producida en 1521.
Antes de hablar propiamente del arte antiguo de México, es importante aclarar dos aspectos. En primer lugar lo referente al término Mesoamérica y en segundo lugar, la cuestión de la periodificación de la historia para este tema.
En 1943 el antropólogo alemán Paul Kircchoff dio el nombre de Mesoamérica a una amplia región geográfica que en tiempos prehistóricos abarcaba desde el estado de Sinaloa y los ríos Lerma y Pánuco al norte, hasta el territorio de la actual Costa Rica.
Kircchoff detectó la presencia de numerosos rasgos culturales -materiales y no materiales- semejantes, en el área que denominó Mesoamérica. Estos rasgos culturales son llamados Patrón Cultural Mesoamericano. El área geográfica en donde no se han encontrado elementos del Patrón Cultural recibe el nombre de Aridoamérica.
Mesoamérica se divide en cinco áreas culturales dependiendo de los sistemas ecológicos donde se asentaron las distintas culturales en cada región.
a) Culturas del Sureste mexicano- Cultura maya
b) Culturas del Golfo de México- Culturas Olmeca, Huasteca y Totonaca.
c) Culturas del Altiplano Central- Culturas teotihuacana, tolteca y azteca.
d) Culturas de Oaxaca- Culturas zapoteca y mixteca.
e) Culturas de Occidente- Culturas de Colima, Nayarit, Jalisco y Guerrero.
Para facilitar el estudio de la Historia del México Antiguo se han establecido periodos o etapas que comienzan desde la Prehistoria a la cual se le denomina Horizonte Lítico y terminan en el periodo conocido como Postclásico tardío.
Horizonte Lítico 30,000 a.C.- 5,000 a.C.
Horizonte Protoneolítico 5,000 a.C.- 2,500 a.C.
Preclásico o Formativo
Inferior 2,500 a.C. - 1,300 a.C.
Medio 1,300 a.C. - 800 a.C.
Superior 800 a.C. - 200 a.C.
Protoclásico 200 a.C. - 200 d.C.
Clásico temprano 200 d.C. - 500 d.C.
Clásico tardío 500 d.C. - 900 d.C.
Postclásico temprano 900 d.C. - 1,200 d.C.
Postclásico 1,200 d.C. - 1,521 d.C.
El Horizonte Lítico se caracteriza por la vida nómada de los grupos humanos que se dedicaban a la caza, pesca y recolección de frutos. Durante esta etapa en algunas regiones se produjeron pinturas rupestres realizadas en el interior de las cuevas o en los abrigos rocosos, como los petroglifos que se pueden apreciar en algunos sitios de Nuevo León y Coahuila. Una importante muestra de arte rupestre también se ha encontrado en Baja California Norte.
El Horizonte protoneolítico es la etapa de transición entre el nomadismo y la sedentarización, donde el ser humano se dedicaba todavía a la caza, pesca y recolección de frutos, pero se da inicio, poco a poco, al cultivo del maíz o teosintle y otras plantas.
Al inicio del periodo Formativo empiezan a aparecer los principales patrones culturales y las diferencia con Aridoamérica; el hombre de vuelve sedentario y surgen los primeros centros urbanos; se inicia la tradición ceramista con semejanza a la del norte de Sudamérica y aparece el pensamiento mágico religioso.
Es en este contexto en donde surge la primera civilización de Mesoamérica: los olmecas
Los Olmecas.
Los antiguos habitantes de la costa del Golfo de México son tradicionalmente aceptados como el más antiguo de los pueblos mesoamericanos. Los olmecas toman su nombre de Olman, "la tierra del hule", y ya en el siglo V-VI a.C. habían desarrollado una civilización extremadamente evolucionada que había alcanzado su apogeo. La cultura olmeca puede ser considerada la "madre" de todas las demás grandes civilizaciones del México Antiguo: en ella se desarrollaron las principales innovaciones técnicas, artísticas y sociales mesoamericanas, desde la escritura glíptica a la práctica de los sacrificios humanos, desde la edificación de plataformas piramidales al empleo del calendario ritual.
Poco nos ha quedado de esta civilización; si embargo, se pueden reconocer algunas características típicas del arte olmeca en las cabezas monolíticas colosales, que al parecer representaban jefes militares o religiosos, o en las estatuillas de jadeíta plasmando hombres y niños deformes (baby face ), a los que probablemente se les atribuía un significado esotérico o relacionado con el culto del jaguar, representado frecuentemente no sólo de manera naturalista, sino también mediante la expresión y los rasgos felinos de algunos rostros humanos. En la arquitectura sobresale el centro ceremonial de La Venta en el estado de Tabasco.
En el periodo clásico surgen las grandes ciudades-estado, grandes centros administrativos y al mismo tiempo sedes oficiales de culto religioso de las grandes civilizaciones teocráticas. En una localidad del altiplano Central, al norte de la actual Cd. de México se alzaba Teotihuacán, literalmente "lugar donde los hombres se hacen dioses", y de este centro religioso toma su nombre una civilización que más tarde se difundió por toda América Central: los teotihuacanos.
Teotihuacán se extendía en el periodo de mayor desarrollo (250-650 d.C.) sobre una superficie de 22 km2, y estaba constituida por un núcleo de templos, llamada la Ciudadela, un anillo de residencias de la élite sacerdotal y una inmensa periferia urbana edificada con piedra y arcilla. Las grandes pirámides del Sol y de la Luna se alzaban en la majestuosa avenida o calzada de los Muertos. Compuesta por cinco plataformas escalonadas superpuestas y con escalinatas fuertemente inclinadas, la pirámide del Sol culminaba en una plataforma de 63 metros de altura. La Pirámide de la Luna esta ubicada en el extremo norte de la Calzada de los Muertos. El centro del conjunto arquitectónico de la Ciudadela, formado por una secuencia de terrazas sobre las que se levantan más de quince pirámides pequeñas, alberga el Templo de Quetzalcoatl, en el cual se hallan, en los tableros, figuras de Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada alternando con mascarones de Tlaloc el dios del agua.
Paralelamente a este gran arte escultórico en piedra, generalmente inserto en la estructura arquitectónica, se desarrollaron obras escultóricas independientes como la escultura de Tlaloc que se encuentra en la entrada del Museo de Antropología de la Cd. de México o la escultura de la diosa Chalchutlicue en el mismo museo. Además de la producción escultórica y arquitectónica ya mencionada, también existen importantes muestras de pintura mural como las localizadas en el Palacio del Pájaro-mariposa (quetzalpapalotl) .
En el valle de Oaxaca, al sur de México, los zapotecas habían desarrollado su civilización desde el periodo Preclásico o Formativo. El conjunto monumental de Monte Albán, contemporáneo de Teotihuacán, era una ciudad sagrada ya que no tenía murallas defensivas ni habitaciones. Las habitaciones han sacado a la luz recipiente y figurillas de barro, seres antropomórficos esculpidos en placas de piedra denominados danzantes y urnas coronadas con figuras humanas o adornadas con máscaras.
Hacia el siglo X d.C. la cultura zapoteca vivió una repentina y rápida decadencia debido a las invasiones del pueblo mixteca que, proveniente del México occidental, llegó a ocupar la ciudad sagrada, modificando en poco tiempo, tanto su estructura social como la artística e influenciando profundamente todos los aspectos de la cultura zapoteca. Casi contemporánea de estas civilizaciones mesoamericanas floreció también la cultura de ElTajín (siglos VI-XII d.C.) , desarrollada por los totonacas, habitantes de la fértil llanura de Totonacapán, la "tierra donde abunda el alimento".
A mediados del siglo VII d.C., hordas de pueblos nómadas llegados de los desiertos de México invadieron desde el norte las tierras del Altiplano central, determinando la gradual desaparición de las grandes civilizaciones del periodo clásico. Los toltecas fundaron hacia el año 980 la ciudad de Tollan, la actual Tula en el estado de Hidalgo, cuyas grandiosas ruinas representan a una nueva civilización nacida de la mezcla de valores culturales locales con nuevos valores. Estos pueblos guerreros estaban dirigidos por una clase militarista que sustituyó rápidamente a la sacerdotal, imponiendo una nueva visión del mundo. La expresión artística también resulto influenciada por este cambio, la consecuencia fue un arte más sobrio y más severo. Un ejemplo ilustrativo de este cambio en el arte los constituyen los tzompantli o altar de cráneos realizado en piedra, o las cariátides o columnas en forma de guerreros, con funciones de soporte arquitectónico. Estos colosos que llevan sobre el pecho una mariposa estilizada, símbolo del planeta Venus, formaban parte integral del Templo de Quetzalcoatl en sus atributos de Estrella de la mañana (Tlahuizcalpantecutli).
Pero nuevas y sucesivas invasiones de grupos del norte de México, debían a su vez, modificar todavía más el panorama de las culturas mesoamericanas.
Durante el siglo XII d.C. llegó al Valle de México en la zona del Lago de Texcoco un nuevo grupo proveniente del norte de Mesoamérica y relacionado con la misma raíz nahuatl que los toltecas y las chichimecas. Originarios de la mítica Aztlán, la "Tierra de las garzas", los aztecas o mexicas, un pueblo de rígida organización militar, fundaron no antes de 1370 la más majestuosa ciudad del México antiguo: Tenochtitlán, en la actual ciudad de México.
Confiando en la protección de dioses antiquísimos como Huitzilopochtli, dios del fuego, o Camaxtli dios de la guerra, eran guiados por un uetlatoani , jefe que tenía la tarea de gobernar a su pueblo y promover las "guerras floridas", verdaderas campañas destinadas a capturar prisioneros para sacrificarlos al Huitzilopochtli el dios Sol, que extraía de la sangre humana la fuerza necesaria para continuar su viaje día con día, e infundir su luz a los seres humanos.
Sin embargo, imponiendo a los pueblos subyugados sus creencias religiosas y sus rituales, los aztecas absorbieron mucho de la cultura artística tolteca, desarrollándola sistemáticamente durante toda la existencia del imperio mexica, hasta el momento en que fue vencido por los españoles unos siglos después, en 1521. Si bien muchos templos de la antigua Tenochtitlán fueron destruidos por los invasores europeos, quedan aún las famosas pirámides que los sostenían, como son las ruinas del Templo Mayor, los campos del juego de pelota, así como algunos altares y el tzompantli o muro de cráneos humanos. Se diría que toda la vida de los aztecas estaba determinada por el culto a los dioses, y así también las manifestaciones artísticas de hallaban consagradas a su glorificación.
La vida de los aztecas debía ser espartana y austera, e igual era la escultura, sobria y vigorosa, con las urnas de basalto y los recipientes tallados con la misma roca volcánica para contener los corazones de las víctimas sacrificadas, los cuauhxicalli : Sus decoraciones en relieve tienen la peculiaridad formal de tender a representar simultáneamente todos los planos de la composición, contemplando la escena desde varios puntos de vista al mismo tiempo.
Si los aztecas habían adoptado - entre otras cosas- el arte tolteca de combinar las plumas formando mosaicos, la contribución mixteca, sin embargo, sigue siendo la de mayor importancia para el desarrollo del arte mexica. La obras de influencia mixteca son trabajos de orfebrería, mosaicos de turquesas y collares de oro.
Más al sur de Mesoamérica, en un extenso territorio comprendido entre la península de Yucatán y Honduras, vivían ya desde le siglo III d.C. los mayas. Este pueblo tenía la cultura indudablemente más compleja y original de todas las que se desarrollaron en el antiguo México. Su sociedad se organizaba en una serie de ciudades-estado; las más importantes fueron Uxmal, Kabah y Labna en la península de Yucatán; Palenque, y Bonampak en Chiapas; Rió Bec en la región de Campeche, así como Tikal, Copán y Quiriguá en Centroamérica. Estos centros profundamente influenciados por cultura olmeca y de Teotihuacán, contienen todos, edificios y espacios caracterizados por una misma función básica de ciudad ceremonial, con templos enormes levantados sobre pirámides, recintos para el juego de pelota, patios y locales para los sacerdotes y amplias explanadas donde se celebraban ritos colectivos. La arquitectura maya desarrolla dos estructuras fundamentales: una de base rectangular, construida sobre una base escalonada, destinada a residencia principesca; la otra de cuerpo cúbico levantada sobre plataformas piramidales provista de escalinatas de pronunciadas pendientes, dedicada al culto de los principales dioses. Mientras el Templo del Sol de Palenque, con espacios cubiertos con falsas bóvedas, es la pirámide mejor conservada del periodo clásico, el Templo de las Inscripciones que se encuentra en la misma ciudad, es uno de los pocos ejemplos de pirámide funeraria de toda Mesoamérica. Mandada construir para su uso exclusivo por el rey Pacal, contenía además del sarcófago, un rico ajuar de preciosos objetos de jade.
También en Palenque se desarrolló el arte de modelar el estuco, preferentemente pintado con rojo y azul, que se usaba para decorar las columnas de los palacios y las criptas de los templos. Siempre como ornamento de la arquitectura se tallaban además relieves escultóricos en los cuales se repetía la figura humana de manera naturalista.
En la ciudad de Bonampak se han hallado frescos policromos que describen danzas, sacrificios y aspectos de la vida cortesana, con trazos tan espontáneos y de una tal riqueza de detalles que hacen de estas pinturas una obra excepcional en toda Mesoamérica.
El altísimo nivel cultural alcanzado por los mayas quedó de manifiesto en su escritura jeroglífica y la invención de una numeración vigesimal y dos calendarios: uno ritual de 260 días y uno solar de 365 días. Cada 52 años los dos calendarios coincidían, señalando así el inicio de un ciclo histórico.
La invasión de nuevos grupos étnicos, que se repitió en varias ocasiones entre los siglos IX y X d.C., puso fin al apogeo artístico y cultural de los mayas, que ya se debatían en graves problemas internos debido a un incontenible aumento demográfico y a un creciente descontento de las clases bajas de la población, explotadas por la poderosa clase sacerdotal.
Tras un reinado intermedio de la dinastía Itzá y de grupos toltecas provenientes del Altiplano Central, que entre el 1000 y el 1200 d.C. produjo obras grandiosas como el Templo de los Guerreros dedicado al Quetzalcoatl, el Patio de las mil columnas, la Pirámide de Kukulcán y el Caracol, en la ciudad de Chichén-Itzá, los Cocom intentaron revivir el antiguo esplendor del periodo clásico. Sin embargo no lograron alcanzar la grandiosidad mostrada en ese periodo que les antecedió.
La decadencia de los mayas perduró hasta el desembarco de los españoles, culminando con la destrucción de Mayapán por los habitantes de Uxal a mediados del siglo XVI.